Explicación Spanish
Por qué el “pan de cada día” es mucho más que solo comida
¿Y si sobrevivir no fuera toda la historia? ¿Y si el verdadero objetivo fuera vivir a plenitud?
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LD: Un hombre escocés llamado Agostino Angus Barbieri se sentó una mañana a desayunar algo bastante curioso: un huevo cocido, una rebanada de pan con mantequilla y una taza de café. Pero lo más interesante del desayuno es que fue la primera vez que Angus comía en más de un año. Esto fue en julio de 1966.
Se suele decir que los humanos pueden vivir unas semanas sin comida, unos días sin agua y apenas unos minutos sin aire. Son nuestras necesidades básicas, ¿no? Pero… ¿de verdad eso es todo lo que necesitamos para sobrevivir?
Bajo supervisión médica, Angus Barbieri ayunó durante más de 382 días… ¡y sobrevivió! ¿Cómo lo logró? El primer día de su ayuno, cuando se subió a la báscula, pesaba 456 libras (unos 207 kilos). Al terminar, pesaba solo 180 libras (unos 82 kilos). Durante ese tiempo, solo consumía cosas como té, café y agua con gas. Los médicos lo monitoreaban y le daban suplementos alimenticios. Su caso se publicó después en el Postgraduate Medical Journal en 1973, y hasta hoy sigue siendo uno de los ejemplos más extremos y bien documentados de los límites del cuerpo humano.
La verdad es que la mayoría de las personas solo pueden vivir un tiempo muy limitado sin comer. El cuerpo usa las reservas de grasa cuando no recibe suficientes calorías. Como Angus tenía muchas reservas, pudo sobrevivir sin comida mucho más tiempo que otros.
Entonces, decir que las personas solo “necesitan comida” para vivir es una simplificación. Lo que realmente necesita el cuerpo son calorías, ya sea de la comida o de la grasa almacenada. ¿Y qué son las calorías? Pues una unidad de energía. Específicamente, la cantidad de calor necesaria para subir la temperatura de un gramo de agua un grado Celsius. Pero quizás no se trata solo de eso. Tal vez sobrevivir sea algo más complejo.
A principios de los 1900s, un hombre llamado Abraham estaba pensando en algo parecido mientras estudiaba psicología en la Universidad de Columbia. En esa época, la psicología se enfocaba mucho en las enfermedades mentales o “lo anormal”. Las corrientes conductista y freudiana se concentraban en identificar y tratar conductas “fuera de lo normal”. Pero Abraham pensaba que era una idea demasiado simple decir que una persona “sana” es solo alguien que no tiene un trastorno.
Abraham nació en Brooklyn en 1908, en una familia de inmigrantes judíos rusos. De joven, se sintió aislado y muy solo, y tal vez eso fue lo que despertó una intuición a pensar que existen otras “necesidades” de la persona humana, más allá de las físicas o de simplemente una ausencia de condiciones psicológicas anormales.
En vez de ver el bienestar humano como un tratamiento de cualquier desorden y disfunción en pacientes, Abraham se preguntaba si podía encontrar una tercera fuerza en psicología, una que no fuera ni el psicoanálisis ni el conductismo.
Trabajó con un psicólogo llamado Harry Harlow, que hacía experimentos con monitos bebés. Harlow demostró que los monitos que crecían sin el calor de una madre real (sólo con muñecos de alambre que les daban comida) desarrollaban problemas serios de comportamiento. Aunque sobrevivían físicamente, eran incapaces de formar lazos afectivos, y mostraban ansiedad y agresión.
Abraham Maslow luego se dedicó a estudiar a personas que consideraba especialmente sabias, compasivas o productivas—como Eleanor Roosevelt, Albert Einstein y otros—para encontrar qué tenían en común. Esto era raro en esa época, porque la psicología normalmente se centraba en las enfermedades, no en lo que hacen bien las personas sanas.
En 1943, publicó un artículo clave llamado “Una teoría sobre la motivación humana” en la revista Psychological Review, donde propuso su famosa “pirámide de necesidades” que las personas tienen, en búsqueda de una vida satisfactoria. Esta teoría dice que las personas van satisfaciendo distintos niveles de necesidades en la vida, categorizadas en cinco niveles, desde lo básico hasta lo avanzado: primero las fisiológicas, luego las de seguridad, luego las de amor y pertenencia, después las de estima y, al final, la autorrealización.
La pirámide de Maslow es conocida en todo el mundo por reconocer las otras necesidades de la vida humana que van más allá de las básicas. La persona humana no es solo un sistema físico y biológico. También somos comunitarios, emocionales y psicológicos. Necesitamos seguridad, aceptación y amor. Así que decir que “con comida, agua y aire ya la hicimos” es bastante simplista corto. Porque al final… ¿quién quiere solo sobrevivir? Todos queremos ser plenos.
Años después, Maslow sintió que aún faltaba un nivel más alto en su pirámide. Ya en sus últimos años, concluyó que la psicología humanista era incapaz de abarcar todos los aspectos de la experiencia humana.
Mañana, cuando te levantes, empezarás tu día tratando de cuidarte. Al final del día habrás comido, trabajado, y tal vez hablado con tus amigos o familia. Todos, de forma natural, intentamos cubrir nuestras necesidades. Pero… ¿cuáles son de verdad esas necesidades diarias? ¿Y qué necesitas tú para no solo sobrevivir, sino florecer?
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