Transcripción
Betty: Diez hombres con sombrero se paran alrededor de un hoyo en la tierra. Están esperando una señal. Los miembros del ‘Círculo Interno’ se juntan en un pueblo en Pennsylvania, Estados Unidos – una tradición que han guardado por más de 130 años desde 1887! Hasta 30,000 personas se han reunido para este evento – todos esperando la misma señal. El Círculo Interno en verdad son cuidadores de una marmota muy particular llamada Phil. la leyenda dice que si Phil sale de este hoyo y mira su sombra, entonces vendrán seis semanas más de invierno. Si no ve su sombra, la primavera está cerca.
Esta práctica de buscar una señal para entender lo que está pasando en el mundo puede parecer rara. Claro, la tradición de la marmota Phil es divertida pues involucra superstición e incredulidad. Pero buscar señales es algo que los humanos hemos hecho por siglos.
El cambio de color de las hojas en los árboles, por ejemplo, es una señal del otoño. Los signos son tan vitales para la existencia humana que pudiera decirse que somos “Homo Significans”, o creadores de significado. Miramos al mundo y tratamos de encontrar el significado más profundo.
Esta búsqueda se remonta a culturas antiguas. Los Babilonios coleccionaban signos y organizaban su significado en compendios que sistematizaban los signos observados. Para ellos, los signos no eran la causa de las cosas sino eventos predecidos. Por ejemplo, la señal de la muerte de un rey, ver a un animal o cierta constelación, no era la causa de su muerte, sino una señal de su acontecimiento.
Buscamos señales incluso en nuestras relaciones. Trata de googlear “como saber si le gustas a alguien” y cientos de artículos te ayudarán a identificar las señales. Le damos flores o abrazos a nuestros seres queridos que son señales de nuestros sentimientos.
Estamos rodeados de signos en nuestro día a día, que incluso pueden influenciar nuestro comportamiento. Algunos dan direcciones, advierten o nos piden seguir ciertos comportamientos en una biblioteca para no molestar a otros. Incluso cuando ya sabemos qué debemos de hacer, los signos son un recordatorio importante.
Hubo un experimento en un barrio en California para tratar de bajar el consumo eléctrico. Los recibos de luz incluyeron una carita triste o una carita feliz dependiendo de si su consumo era mayor o menor al promedio del vecindario – una pequeña ‘señal’ de cómo les estaba yendo. Esto causó que las casas con un consumo por encima del promedio redujeran su uso, y fue un método más eficaz que cualquier otro método intentado.
En el Antiguo Testamento, la gente pide señales a los profetas para comprobar si realmente eran enviados por Dios. En el Salmo 19, el Salmista dice que los cielos cuentan la gloria de Dios. Para el salmista, todo el mundo creado es una señal de la Gloria de Dios. En el Nuevo Testamento, Jesús realiza señales que demuestran que él es el Hijo de Dios.
Dios nos habla de maneras que podemos entender. Y como humanos, nos comunicamos a través de signos. Y Jesús nos dio signos muy especiales. Si nuestros signos humanos pueden ser poderosos, ciertamente los signos de Jesús tienen ese mismo poder en ellos mismos. ¿Qué tal si los signos que Dios nos dio apuntan a una realidad más profunda, y qué tal si realmente HICIERAN lo que significan?