Transcripción
LD: Los niños más pequeños comienzan a entender el concepto de “compartir” alrededor de los tres años. Pero compartir puede ser difícil para los niños de cualquier edad.
Betty: Sí, creo que todos hemos escuchado a un niño gritar “¡mío!” cuando está interactuando con otros niños o adultos, reclamando la propiedad de algo. Después de todo, es natural querer quedarnos con lo que es nuestro. Pero a veces no hacemos esto muy bien. Y quizás de pequeños nos enseñaron el Séptimo Mandamiento: “No robarás”. Es uno de esos Mandamientos que también está reflejado en las leyes civiles.
LD: Pero este concepto de propiedad es en realidad bastante complicado. El mundo está lleno de regalos creados por Dios hechos para que los disfrutemos, y a medida que crecemos, aprendemos que no están ahí solo para tomarlos. Los niños en edad preescolar tienden a tomar cosas que les gustan si creen que nadie los está viendo, pero alrededor de los 6 o 7 años comienzan a entender que hay ciertas reglas que deben seguir, incluso cuando no hay nadie cerca.
Betty: Esta idea de propiedad requiere que confiemos, respetemos y tengamos caridad hacia los demás. Dios nos revela en el Séptimo Mandamiento que este acuerdo mutuo para respetar el derecho a la propiedad – los bienes creados por Dios – es necesario para vivir en relación con los demás.
LD: Bueno, y realmente Dios es el dueño de todo lo que ha creado…
Betty: Exacto. Dios nos creó, y creó el mundo y todo lo que hay en él como un regalo para toda la humanidad. Todos tenemos el derecho a usar los dones de la creación de Dios para satisfacer nuestras necesidades legítimas.
LD: Es importante tener en mente este propósito final -o destino- de la creación cuando pensamos en este Mandamiento y en cómo nos relacionamos con las personas y las cosas. El Catecismo dice en el párrafo 2451: “El séptimo mandamiento prescribe la práctica de la justicia y de la caridad en el uso de los bienes terrenos y de los frutos del trabajo de los hombres.”
Betty: Responder al llamado de Jesús de amarnos unos a otros como Él nos ha amado NO es fácil. Incluso si nunca has tenido la tentación de robar algo, Dios nos revela en el Séptimo y Décimo Mandamiento cómo vivir este llamado a respetar la creación y el propósito que Dios tiene para ella.
LD: El Séptimo Mandamiento prohíbe el robo. Y en el Décimo Mandamiento, Dios habla sobre la disposición de nuestro corazón hacia la creación y la propiedad de los demás. El Décimo Mandamiento quizás es menos conocido y comprendido. Dios dice: “No codiciarás.”
Betty: Fuimos creados con el deseo de disfrutar y apreciar la creación de Dios. Pero este deseo puede corromperse por el pecado. Cuando nuestro deseo por los bienes se desordena, podemos volvernos avaros, envidiosos y llegar a abusar de los bienes de la creación o los de nuestro prójimo por egoísmo.
LD: Jesús habló de la dependencia en Dios de una manera muy poderosa. Dijo a sus discípulos: “Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” Luego continuó diciendo: “por todas esas cosas se afanan los gentiles del mundo; y ya sabe vuestro Padre que tenéis la necesidad de eso. Buscad más bien su Reino, y esas cosas se os darán por añadidura.” Y Jesús enfatizó que: “porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”
Betty: No deberíamos enfocarnos tanto en la creación que lleguemos a olvidar al Creador. Cuando no honramos el verdadero propósito de los bienes como un regalo común de Dios destinado a todas las personas, estamos poniendo las cosas por encima de Dios.
LD: Estamos llamados a buscar a Dios con libertad y un corazón sin divisiones. Recuerda que los primeros tres Mandamientos nos piden poner a Dios por encima de todo. Esto también significa que necesitamos recordar nuestro propio propósito. Fuimos creados para compartir la vida y el amor de Dios por toda la eternidad en el cielo.
Betty: El Séptimo y Décimo Mandamiento nos llaman a respetar la creación como un bien común. Y Jesús nos invita a crecer en la pobreza de corazón con la ayuda de su gracia.
LD: Esta actitud del corazón implica un desapego de las riquezas, y Jesús habla con fuerza sobre la importancia de esta actitud para entrar en el reino de los cielos. Esto también significa que estamos llamados a confiar en que Dios proveerá para nuestras necesidades.
Betty: Jesús quiere que veamos la creación como un regalo que nos acerca a Dios. Las cosas o el dinero que poseemos no deberían alejarnos de Dios ni de la caridad, justicia y generosidad a las que estamos llamados para con nuestro prójimo. La creación no es un fin en sí misma, sino que está destinada a orientarnos hacia Dios y darnos oportunidades para practicar la caridad hacia los demás.
LD: Estamos llamados a amarnos unos a otros como Jesús nos ha amado. Esto significa que confiamos en que los demás usarán la creación de Dios para el bien que Dios ha planeado. También significa que debemos tener un corazón sin envidia ni avaricia, y respetar el derecho de los demás a usar la creación de Dios para sus necesidades. Debemos tratar las cosas creadas como un regalo de Dios y respetar con un corazón puro cómo Dios distribuye sus dones.