Transcripción
Betty: Imagínate que eres un rey. Eres el rey de un territorio Inglés en el siglo 15. De repente, un mensajero llega a caballo desde un lugar lejano. Lleva un anuncio importante escrito en un rollo: Tu territorio tiene una gran deuda que debe pagar para el final de este mes. Pero aquí está el problema: ¿cómo sabes que este mensaje es auténtico?
En realidad, este es un problema muy antiguo. Probar la legitimidad de la correspondencia escrita fue un gran reto por miles de años. Cuando la comunicación entre largas distancias toma días, semanas o meses, se vuelve vitalmente importante saber si la información que estás recibiendo es certera, o si viene de la fuente correcta.
Las personas en la antigüedad tuvieron que desarrollar un sistema para autenticar documentos. Un documento podía ser escrito por un verdadero autor, pero el documento podía ser alterado. Insertar un sigiloso ‘no’ podía arruinar un documento. También, el documento podía ser una falsificación, el supuesto autor ni siquiera lo había escrito en primer lugar.
El uso de un ‘sello’ para resolver este problema puede ser datado hasta los tiempos de la antigua Mesopotamia. El barro sería prensado con cilindros grabados para probar la legitimidad de tabletas. Estos cilindros grabados tenían diseños minuciosos que eran difíciles de replicar.
Luego, en la edad media, comenzó el uso de sellos de cera. Al principio era usado sólo por la clase alta. La cera caliente se vertía y sellaba el documento. La cera luego se prensaba con un sello de metal, dejando una marca única y distintiva. Si la cera estaba rota, significaba que el documento habría sido abierto, leído o manipulado.
Al sello de metal se le conocía como la matriz o el molde. Ese sería un diseño complicado y único. A veces, estos sellos se creaban en la forma de un anillo, y se conocían como anillos de sello. En el libro de Génesis se hace referencia a uno. Dice, “Faraón se quitó el anillo de la mano y lo puso en la mano de José” Un sello o anillo de sello llevaba la ‘marca’ del rey. Probaría la presencia y la autoridad de la realeza.
Estos sellos hablan de la autenticidad de un mensaje y una persona. Hay una tradición antigua de los peregrinos que recibían un tatuaje cuando viajaban a Jerusalén por primera vez. Los peregrinos se tatuaban la cruz de Jerusalén para probar que habían viajado a la Tierra Santa. La cruz de Jerusalén es algo detallada, y probaba la autenticidad de un peregrino. Este tatuaje significaba que el viaje y la experiencia los había cambiado para siempre.
Conforme los sellos son usados más y más por las personas, se han convertido en un signo de reconocimiento de amistad y comunidad. Ver a alguien con el mismo tatuaje que tú, o ver algún sello del lugar de donde eres; el sello tiene el poder de reunir a amigos y de representar fraternidad.
Es difícil escuchar acerca de esta tradición y no pensar en los sellos antiguos que se usaban para verificar la autenticidad del mensaje y de su autor. ¿Pudieran otros signos en el cuerpo representar una realidad espiritual? ¿Un sello en el alma?