Transcripción
Luis Diego: En el Antiguo Testamento, la presencia de Dios se presenta como fuego. Dios se aparece a Moisés como una zarza ardiente, y Dios guía a los Hebreos en el desierto como una columna de fuego.
Betty: Los profetas también hablaban de una efusión del espíritu de Dios, al que frecuentemente se le refería como fuego. Empezamos a ver esta profecía aludida en el Nuevo Testamento – donde escuchamos cómo Jesús experimentó esta efusión. Lo que era sorprendente fue que Jesús prometió que TODO el pueblo de Dios experimentaría esta efusión del fuego, también.
LD: Juan el Bautista dijo que él bautizaba con agua, pero que vendría uno después de él que bautizaría con el Espíritu Santo…y con fuego. Esta persona es Jesús. Y Jesús dijo que él había venido a traer el fuego a la tierra, y también habló de un fuego purificador.
Betty: Jesús le prometió a los Apóstoles que él enviaría al Espíritu Santo. Y en Pentecostés, en la forma de lenguas ‘de fuego’, el Espíritu Santo se posa sobre los discípulos. Jesús establece un sacramento a través del cual experimentamos la plenitud del fuego de Dios, o del Espíritu Santo.
LD: La tradición espiritual de la Iglesia ha preservado este simbolismo del fuego como una de las imágenes más expresivas sobre la acción del Espíritu Santo. Jesús nos ofrece Vida en el Espíritu Santo. A través del bautismo, entramos en el cuerpo de Cristo, la Iglesia, y la morada del Espíritu Santo comienza en nosotros. Pero hay otro sacramento que está conectado con este ‘fuego’ del Espíritu Santo.
Betty: La Confirmación es el sacramento instituido por Jesucristo por el cual los cristianos son sellados con el Espíritu Santo. La confirmación es uno de los tres sacramentos de iniciación, y es necesario para completar la gracia bautismal. Es importante saber que la Confirmación y el Bautismo están profundamente conectados. Incluso el nombre ‘Confirmación’ significa que este sacramento fortalece y confirma la gracia del bautismo – la perfecciona. La confirmación es el sacramento que profundiza la obra del Espíritu Santo en nosotros.
LD: La Confirmación nos enraiza más profundamente en la vida divina de la Trinidad, y nos incorpora más firmemente en Cristo. También fortalece nuestra relación con la Iglesia, nos asocia más cercanamente con su misión, y nos permite dar testimonio de la fe cristiana en palabras acompañadas por nuestras obras.
Betty: Para entender este sacramento del Espíritu Santo, debemos verlo tanto como una unción como un sello. Desde los inicios de la Iglesia, junto con la imposición de manos se hacía una unción con un aceite perfumado, llamado ‘crisma’, para darle mayor significado al don del Espíritu Santo. Esta unción resalta el nombre ‘cristiano’, que significa ‘ungido’ y viene de Cristo mismo, a quien Dios “ungió con Espíritu Santo”. Este rito de unción ha continuado desde entonces.
LD: La unción es muy rica en su significado en toda la biblia, y representa el Espíritu y unción de Dios. El aceite se usaba para ungir sacerdotes, reyes o profetas. A través de esta unción, un cristiano recibe, la “marca”, el sello del Espíritu Santo, a través del Obispo, que es el ministro ordinario del Sacramento de la Confirmación.
Betty: La confirmación incrementa y profundiza la gracia sacramental, pero ¿cuáles son los efectos de este sacramento?
LD: Además de enraizarnos más profundamente en la vida de Dios, la Confirmación nos une más firmemente con Cristo; e incrementa los dones del Espíritu Santo en nosotros.
Betty: Los dones del Espíritu Santo son sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, conocimiento, piedad, y temor de Dios.
LD: La confirmación hace más perfecta nuestra unión con la Iglesia; nos da una fuerza especial del Espíritu Santo para difundir y defender la fe con obras y acciones, como verdaderos testigos de Cristo.
Betty: A través de la Confirmación, experimentamos de manera más profunda el fuego del Espíritu Santo. Los cristianos son sellados con el Espíritu Santo a través del Sacramento de la Confirmación.