Transcripción
Betty: Una lección importante que aprendemos desde muy pequeños es que lo que no hacemos puede ser tan importante como lo que hacemos.
LD: En el amoroso plan de Dios para nosotros, Él nos creó para la bondad. Desea que aprendamos a elegir el bien y evitar el mal. Dios ha escrito esta ley en nuestros corazones. Llamamos a esto “ley natural”, porque podemos entenderla mediante el uso de nuestra razón.
Betty: Pero a veces nuestro pensamiento puede ser defectuoso, o podemos estar mal informados. Así que Dios reveló la ley para que podamos conocerla claramente.
LD: Puedes recordar que en el Antiguo Testamento había muchas leyes y pautas para el pueblo de Dios.
Betty: Sí, el libro de Levítico está lleno de largas listas de reglas particulares para el culto y la vida de los israelitas.
LD: Exacto. Dios ha estado reuniendo a Su pueblo a lo largo de la historia de la salvación. Y después de que Dios usara a Moisés para reunir a Su pueblo Israel y salvarlos de Egipto, el pueblo de Dios necesitaba nuevas pautas sobre cómo vivir juntos y adorar como comunidad.
Betty: Pero los 10 Mandamientos son diferentes. Estas nuevas leyes son respuestas al amoroso bien de Dios.
LD: Estas leyes son parte de la alianza que Dios hizo con Su pueblo. Estas leyes, grabadas en piedra, eran tan importantes que se guardaban en el Arca de la Alianza y se llevaban con los israelitas a dondequiera que fueran.
Betty: Muchos de los mandamientos comienzan con “No…”. Pero, los mandamientos no son simplemente un montón de “Noes”. Son advertencias de Dios de que elegir el pecado nos hace menos amorosos y menos libres. Los Mandamientos son formas en las que necesitamos decir “no” a la esclavitud del pecado para poder decir “sí” a la libertad. Y como tenemos la libertad de elegir entre el bien y el mal, tenemos la capacidad de amar a Dios y a los demás con nuestras decisiiones y acciones.
LD: El pecado es un acto que contradice nuestra naturaleza. Nos hiere porque no estamos hechos para el pecado. Pero como tenemos libertad, somos capaces de actuar en contra de nuestra verdadera naturaleza, en contra de lo que es bueno y verdadero y aquello que nos lleva a la plenitud.
Betty: Dios no creó las leyes de los Diez Mandamientos como un ejercicio arbitrario de poder. La ley se basa en Su sabiduría. Como un Padre amoroso, señala el camino que nos llevará a la verdadera felicidad y nos advierte contra actos que nos dañarán.
Los 10 Mandamientos pueden ser vistos como 3 mandamientos que conciernen a nuestro amor a Dios, y 7 que conciernen a nuestro amor al prójimo. Son una expresión de la ley natural. Pero el Catecismo nos recuerda en el párrafo 2071 que “Aunque accesibles a la sola razón, los preceptos del Decálogo han sido revelados. Para alcanzar un conocimiento completo y cierto de las exigencias de la ley natural, la humanidad pecadora necesitaba esta revelación”.
LD: Dios nos ama primero, y nos invita a Su vida de amor. Él esboza cómo es esta vida de amor a través de los 10 Mandamientos. Al darlos, nos definió claramente qué es el pecado, o qué acciones son pecaminosas y malvadas. Así que seguir los mandamientos de Dios es la manera de dar una respuesta de amor a Dios y al prójimo. Es una obligación moral que tenemos como personas humanas.
Betty: Es importante saber que los mandamientos hablan de obligaciones en asuntos graves, e implican también obligaciones en asuntos que podrían ser más ligeros. Por ejemplo, el mandamiento “no matarás” habla sobre el grave pecado del asesinato, pero implica evitar otras formas en que podríamos dañar a las personas, como chismear.
LD: Los 10 Mandamientos son válidos para cualquier momento. Jesús no elimina ninguno de los mandamientos.
Betty: De hecho, Jesús eleva los Mandamientos. Nos muestra cómo amar de la manera en que Dios ama. Dios nos da el don de Su Espíritu Santo a través de Jesús para que podamos tener fuerza para vivir la vida en el Espíritu, la vida de amor. Vemos cómo es esta vida en Jesús. Jesús nos da un nuevo mandamiento cuando dice: “Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como yo os he amado.”
LD: Los 10 Mandamientos son un gran regalo que hemos recibido de Dios. Nos ayudan a saber claramente qué evitar y cómo amar. No son una lista de “Noes” arbitrarios, sino un plan para una vida de amor y felicidad. Por eso, deberíamos alegrarnos y estar agradecidos de que, a través de los Diez Mandamientos, Dios define el pecado y nos muestra cómo vivir en relación con Él y los demás.