Transcripción
LD: ¿Sabías que las tortugas son prácticamente inmortales?
Betty: ¡¿Qué?! No te lo creo.
LD: La “senescencia” es el término que los científicos usan para describir el deterioro del cuerpo por envejecimiento. Los seres humanos experimentamos la senescencia. Pero las tortugas tienen lo que los científicos llaman “senescencia despreciable”. Usualmente mueren solo por enfermedades y depredadores.
Betty: ¿No podríamos usar la ciencia para ser como las tortugas y vivir para siempre sin este rollo de la senescencia?
LD: Bueno, ¡de hecho sí vivimos para siempre! Solo no como las tortugas. Nuestros cuerpos terrenales se deterioran y mueren, pero nosotros continuamos viviendo para siempre.
Betty: Eso si es que vamos al cielo, ¿no?
LD: Pues, Jesús dijo que a todos se nos dará un nuevo cuerpo y resucitaremos de entre los muertos. Los justos irán al cielo y los injustos irán al infierno.
Betty: Entonces, ¿las personas destinadas al infierno también reciben un cuerpo resucitado?
LD: Sí. Qué fuerte, ¿no? Nuestra alma vivirá para siempre, y eventualmente nuestros cuerpos volverán a la vida.
Betty: En el credo decimos que creemos en la resurrección de la carne y la vida eterna ¿verdad?
LD: Sí, y la muerte es cuando nuestro cuerpo muere y el alma deja el cuerpo. Jesús murió para destruir la muerte, y resucitó para restaurar la vida. Entonces también creemos en la resurrección de la carne. Esto es tan importante para el plan de Dios, que Jesús llegó a decir “Yo soy la resurrección y la vida”.
Betty: ¿Pero exactamente cómo vamos a resucitar de entre los muertos?
LD: La resurrección de Jesús mismo nos da una pista sobre eso. El cuerpo de Jesús resucitado era diferente de su cuerpo antes de su muerte. Se nos dará un cuerpo glorificado – o sea un cuerpo que ha sido elevado por Dios.
Betty: Wow, ¿y eso cuándo pasa?
LD: Jesús volverá. Y cada persona que muere será juzgada para ser destinada al cielo o al infierno. El cielo es la vida perfecta con la Trinidad. Es la comunión de vida y amor con Dios. Todos estamos hechos para el cielo, y esto será el cumplimiento de todos nuestros anhelos humanos más profundos. Es un estado de alegría suprema.
Betty: Y … ¿qué onda con…el otro lugar?
LD: Si el cielo es el el cumplimiento de todos nuestros anhelos y la alegría perfecta, el infierno es el lugar que no tiene esto. El infierno es la separación eterna de Dios y un lugar de castigo y tormento.
Betty: ¿Y Dios quiere que las personas vayan al infierno? ¿Por qué haría un lugar tan terrible?
LD: Dios no quiere que nadie se vaya allí. Las personas llegan al infierno por una decisión libre de darle la espalda a Dios toda su vida hasta el último momento.
Betty: Entonces todas las personas se van al cielo o al infierno.
LD: Al final de todo, sí. Pero cuando morimos, si somos destinados para el cielo pero no estamos listos para llegar allí, vivimos un proceso de purificación. A esto se le conoce como Purgatorio.
Betty: ¿Es como una sala de espera?
LD: Pues, no exactamente. Es más como un fuego purificador que nos prepara para estar en el cielo. Es como quemar las pequeñas impurezas que nos dificultarían estar en el cielo ante la presencia de Dios. ¡Pero la buena noticia es que estar en el purgatorio significa que estás destinado para ir al cielo!
Betty: Entonces al final de los tiempos Jesús va a regresar y todos los que no han muerto serán juzgados.
LD: Sí, porque Jesús murió para vencer a la muerte, y restaurarnos a la verdadera vida. Y gracias a esto, creemos y podemos esperar en un nuevo cielo y una nueva tierra.
Al final de los tiempos, el universo entero será transformado y reunido en Dios. Dios podrá morar entre todos los que estarán con Él para la eternidad. El Reino de Dios estará en su plenitud tanto en el cielo como en la tierra.
Betty: ¿Es algo así como el final feliz de una película?
LD: Sí. Creemos que la historia del universo, la creación y la raza humana no tiene un final triste, especialmente para aquellos que viven en Cristo y son parte del Reino de Dios. Podemos tener esperanza en la vida eterna y en un cuerpo resucitado. En el fin de los tiempos se hará un cielo nuevo y una tierra nueva como nada que hayamos imaginado – y esta es la vida perfecta con Dios.