Transcripción
LD: ¿Te imaginas lo confuso que sería preguntarle a alguien su nombre y que simplemente te diga: “Mi nombre es ‘YO SOY’”? Pues ese es exactamente el nombre que Dios le da a Moisés en el Antiguo Testamento.
Betty: Cuando Dios se le aparece a Moisés en la zarza ardiente y lo envía en una misión, Moisés le pregunta su nombre. Y Dios le responde: “YO SOY EL QUE SOY” (YHWH). Y le dice: “Esto es lo que dirás a los israelitas: ‘YO SOY me ha enviado a ustedes’” (Éxodo 3:14).
LD: ¿Y sabes sobre el misterio y lo sagrado que hay detrás de ese nombre que Dios reveló? Me recuerda a cuando Jesús nos enseña en el Padrenuestro a orar: “santificado sea tu nombre”.
Betty: El nombre de Dios que fue revelado a Moisés es conocido como el Tetragrámaton. El hebreo antiguo no incluía vocales escritas, por lo que la pronunciación exacta de este nombre no se registró. Algunas tradiciones judías hoy en día evitan escribirlo por completo, omitiendo letras para recordarnos la santidad de Dios y de Su nombre.
LD: A diferencia de otros nombres de Dios —que describen atributos o roles específicos de Él— el Tetragrámaton expresa la plenitud del ser de Dios. Este nombre no es descriptivo, sino que representa la existencia misma y el ser de Dios.
Betty: El Tetragrámaton era considerado tan sagrado que no se pronunciaba en voz alta según la tradición judía. Y en 2008, la Congregación para el Culto Divino del Vaticano emitió una carta indicando que los católicos también deben evitar pronunciarlo, especialmente en la liturgia. En su lugar, durante el culto y la lectura de las Escrituras, se utiliza un título como Adonai (Señor).
LD: El Catecismo nos recuerda en el párrafo 2809: “La santidad de Dios es el hogar inaccesible de su misterio eterno. Lo que se manifiesta de Él en la creación y en la historia, la Escritura lo llama Gloria, […] al pecar, el hombre queda “privado de la Gloria de Dios”. A partir de entonces, Dios manifestará su Santidad revelando y dando su Nombre, para restituir al hombre “a la imagen de su Creador.”
Betty: Por eso Jesús nos enseñó a orar: “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre”. Santificar significa hacer algo santo. Pero Dios y su nombre ya son santos. Así que en realidad estamos orando por algo que tiene implicaciones en nuestra propia vida.
LD: Dios reveló su nombre y su santidad no para que solo lo contemplemos pasivamente. Al revelar su nombre, nos está mostrando que estamos invitados a una relación con Él. Y al revelar su santidad, nos está invitando a ser santos.
Betty: Dios revela su Nombre, pero lo revela realizando su obra. Esta obra no se realiza para nosotros y en nosotros más que si su Nombre es santificado por nosotros y en nosotros. (CIC 2808)
Luis Diego: Entonces, cuando oramos para que el nombre de Dios sea santificado, estamos reconociendo su santidad y pidiendo que nuestra vida y oración reflejen esa santidad. Recuerda que el Padrenuestro tiene siete peticiones. Las primeras tres están dirigidas a la gloria de Dios; las cuatro restantes, a nuestras necesidades humanas.
Betty: Pero aquí hay algo interesante. Más adelante, la Escritura dice que el nombre de Jesús es “el nombre sobre todo nombre”, en Filipenses capítulo 2. Jesús en realidad se identifica con el nombre del Tetragrámaton en el Evangelio de Juan. Jesús dijo: “Antes de que Abraham existiera, Yo Soy” (Juan 8:58).
LD: El Catecismo nos ayuda a entender esto al explicar en el párrafo 2812: “Finalmente, el Nombre de Dios Santo se nos ha revelado y dado…en Jesús” Mientras que el Tetragrámaton revela a Dios como el único Dios verdadero en el Antiguo Testamento, Jesús amplía esta revelación al introducir la naturaleza relacional de la Trinidad como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Betty: Por eso oramos “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” cuando hacemos la señal de la cruz. O cuando comenzamos cualquier oración. También somos bautizados “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.
LD: Y también por eso Dios reveló en el segundo mandamiento que debemos respetar y honrar su nombre. Porque su nombre y sus obras nos hacen santos. Y esto se realiza en la persona de Jesús: en su vida, sus palabras y su sacrificio en la cruz.
Betty: Esta primera petición del Padrenuestro contiene todas las demás. Al igual que las seis peticiones que le siguen, se cumple en la oración de Jesús. En el Nuevo Testamento, Él ora: “Padre Santo, cuida en tu nombre a los que me has dado”.
LD: Al orar el Padrenuestro, recordamos quién es Dios, su santidad y su plan para invitarnos a esa santidad. También recordamos a Jesús, quien es el cumplimiento del nombre revelado de Dios. Y se nos llama a “santificar su nombre” con nuestra vida y nuestra oración.
Betty: Y podemos hacerlo cuando pedimos a Dios que nos dé la gracia de vivir nuestras vidas alineadas con su voluntad para nosotros.
LD: Jesús nos reveló al Padre amoroso. Y el Padrenuestro nos invita a entrar en el misterio de su nombre y de su santidad. Y Jesús revela que estamos invitados a orar desde ese lugar de misterio y santidad, en su nombre. Por eso la oración al Padre es verdaderamente nuestra oración, si se hace en el nombre de Jesús.