Transcripción
Betty: Cuando tenía cinco años, recuerdo que mi mamá nos puso a mi hermana y a mí, a hacer una manualidad. Estábamos súper emocionadas porque al fin pudimos usar las tijeras ‘de adulto’, en vez de las pequeñas tijeras de plástico. Claro, primero nos enseñó a usarlas. Pero mi hermana y yo pensamos que sería más divertido cortar nuestro cabello en vez del papel. Nos escondimos bajo la mesa jugando a la estética hasta que mamá regresó y nos encontró.
Luis Diego: Ay, caray… Y ¿Qué hizo tu mamá?
Betty: Pues ya te has de imaginar, no solo tuvimos que aguantar el pelo mal cortado por varias semanas, sino que además, ya no nos dejó utilizar esas tijeras por un buen rato. Mi mamá nos dijo que se sentía triste porque no supimos hacer buen uso de las tijeras. Pero pedimos perdón y ahora mi mamá, mi hermana y yo nos reímos de esa historia.
LD: Esos pequeños momentos son tan especiales una vez que creces y los recuerdas.
Betty: Sí, el perdón es una parte súper importante en las relaciones cercanas.
LD: Ok, esa es una forma interesante de verlo.
Betty: Piénsalo. Vamos con el otro y le pedimos perdón, porque nadie es perfecto. Y creemos en las segundas oportunidades. El perdón no es solo algo que debemos dar por garantizado. Cuando rezamos el Credo, decimos que creemos en el perdón de los pecados. Es algo súper fuerte, si lo piensas.
LD: Sí, supongo que siempre me he sentido agradecido por el perdón.
Betty: Creemos en el Espíritu Santo, en la comunión de los santos, y en la Iglesia. Y nuestro Credo asocia a todos ellos con el perdón de los pecados, porque la Iglesia y los apóstoles recibieron al Espíritu Santo y el poder de perdonar los pecados.
LD: Ok, pero ¿a qué nos referimos con ‘pecados’?
Betty: La palabra ‘pecado’ viene del griego Hamartia o del hebreo Khatá, y ambos significan ‘fallarle al blanco’. La palabra era usada en la arquería o tiro de lanza. Cuando una persona fallaba en darle al blanco, se equivocaban. No es solo ‘hacer una cosa mala’, sino que significa que no alcanzamos nuestro máximo potencial de bondad y que nos equivocamos en el camino, que fallamos. Y en la arquería como en la vida, aunque intentemos lo mejor que podamos, fallamos intencional o accidentalmente.
LD: ¿Y cómo le hace la Iglesia para perdonar nuestros pecados?
Betty: La Iglesia puede perdonar pecados por el poder de los sacramentos. Primero a través del bautismo -que nos sana del pecado original, y cualquier pecado personal que tengamos hasta ese momento.
LD: Wow. Como a mí me bautizaron de bebé, jamás pensé que tuviera que ver con el perdón.
Betty: Sí, cuando Juan el bautista estaba bautizando a las personas, la gente se acercaba como signo del arrepentimiento de sus pecados. Pero el bautismo cristiano también es más que eso! El pecado es perdonado y somos ‘regenerados’ – de verdad cambia nuestro ser y nos reconocemos como hijos e hijas de Dios – entrando en una nueva relación con Él que solo es posible por el bautismo.
LD: Aunque…lamento decirte esto, pero seguramente le he fallado al blanco más de una vez desde que fui bautizado de bebé.
Betty: ¡Todos fallamos! Pero afortunadamente, el perdón que recibimos en el bautismo es como un regalo que podemos seguir abriendo y abriendo.
LD: Allí es donde entra la confesión, ¿no?
Betty: Sí, Jesús le dio el poder de las llaves del Reino de los Cielos al Papa , como líder de la Iglesia en la tierra. Las llaves significan la autoridad en el Reino. Solo Dios tiene el poder para perdonar, porque al final del día es a Él a quien ofendemos con nuestro pecado. No porque esté molesto o enojado, sino porque nos creó para ser buenos. Él es bondad, así que nuestros pecados no solo lastiman a otros, sino que todo pecado se comete contra Dios, nuestro creador. Entonces ultimadamente es Él quien puede perdonarnos y restaurarnos.
LD: Entonces la Iglesia, un sacerdote, es quien puede perdonarnos de parte de Jesús.
Betty: Sí, Dios, a través del sacerdote, es quien nos perdona. El sacerdote nos ofrece el perdón por medio del sacramento de la Reconciliación – que también se llama sacramento de la confesión, penitencia, o conversión
LD: ¿Entonces eso nos reconcilia con…la Iglesia?
Betty: Jesús perdona nuestro pecado por medio del sacerdote y la Iglesia, y somos reconciliados con Dios, con la Iglesia y entre nosotros. ¡Y todavía más! No hay ningún pecado que la Iglesia no pueda perdonar en el nombre de Jesús.
LD: Wow, eso sí está bastante fuerte.
Betty: ¿Te acuerdas de cómo Pedro negó a Jesús?
LD: Si, qué triste,..no quisiera haber sido él.
Betty: Pues después de la resurrección, Pedro pudo sentarse con Jesús en la playa y confesar sus pecados, pidió perdón y lo recibió de Jesús. Jesús mismo buscó a Pedro y reconcilió su relación con él. Imagínate cómo se ha de haber sentido eso.
LD: Wow, me imagino que súper intenso.
Betty: ¡Pues a nosotros también nos puede perdonar Jesús! En la palabra reconciliación está la palabra ‘cilia’, que significa pestañas. En la reconciliación podemos vernos ‘pestaña con pestaña’, recobrando nuestra intimidad con Jesús. Y CREEMOS en este perdón. Normalmente tropezamos al caminar como discípulos. Y Dios nos encuentra en medio de eso, pero nos ama demasiado como para dejarnos allí. A través del perdón y la gracia que Dios nos ofrece en Jesuscristo, tenemos la esperanza de compartir en su resurrección, y vivir con Él en el cielo por siempre.