Explicación Spanish
Lo que realmente significa “Perdónanos como nosotros perdonamos” en el Padre Nuestro
Unidad 46/Proclamación Spanish
Descubre por qué el dolor emocional puede sentirse tan intenso como el dolor físico, y qué sucede realmente en tu cuerpo cuando comienzas a perdonar.
Explicación Spanish
Podcast Spanish
Betty: Esta es una imagen de tu cerebro. Y esta es una imagen de tu cerebro cuando te golpeas el dedo del pie. Pero también es una imagen de tu cerebro cuando recuerdas a alguien que te ha herido profundamente de manera emocional. Cuando sentimos dolor emocional, en particular resentimiento, nuestro cerebro activa algunas de las mismas áreas que procesan el dolor físico.
¿Cómo sabemos esto? En un estudio de 2003, unos investigadores pidieron a los participantes jugar un juego virtual de lanzar una pelota. El juego era sencillo: lanzabas una pelota virtual de un jugador a otro. El detalle es que los otros “jugadores” eran en realidad computadoras programadas para dejar de pasarle la pelota al participante humano y eventualmente excluirlo del juego. Cuando los participantes comenzaron a ser excluidos durante el juego de cyberball, las imágenes de resonancia magnética funcional mostraron una mayor actividad en las regiones del cerebro que también se activan durante el dolor físico.
El estudio de cyberball fue fundamental en el campo de la neurociencia social, ayudándonos a comprender por qué el rechazo, la soledad o el resentimiento pueden tener efectos tan fuertes en nosotros.
Esta es la razón por la que la falta de perdón o resentimiento— puede ser tan difícil de manejar. Tu cerebro está diseñado para detectar amenazas y evitar el daño. Así que cuando alguien te hiere —especialmente de manera significativa—, una parte profunda y primitiva de tu cerebro registra eso como una amenaza a tu bienestar. Esta memoria queda marcada con una intensidad emocional muy alta —especialmente emociones como miedo, ira y vergüenza.
Tu cuerpo y tu cerebro activan alarmas para decirte que la persona que te lastimó podría volver a hacerlo. Y no solo eso: tu cerebro se esfuerza para reforzar esa memoria y preservar esa historia.
Si la herida es muy profunda, incluso podemos empezar a construir nuestro sentido de identidad alrededor de ese dolor. Así que cuando intentamos pensar en perdonar a la persona que nos dañó, puede sentirse como soltar esa protección y esa identidad. Puede sentirse como perder el control. En cambio, el resentimiento y el no perdonar pueden ser poderosos. Cada vez que nos negamos a perdonar y nos quedamos atrapados en esos sentimientos negativos, es como si estuviéramos impartiendo justicia a aquel que nos hizo daño. Pero la verdad es que se trata de una forma de cautiverio emocional.
La amígdala (el centro del miedo y las alarmas del cerebro) y la corteza prefrontal (el centro del razonamiento) suelen luchar entre sí durante el proceso del perdón. Porque perdonar implica apagar la alarma de amenaza, lo cual puede sentirse inseguro. Por eso el perdón puede sentirse antinatural. Pero la sanación comienza cuando decidimos creer en una nueva historia. Significa renunciar a la ilusión de que sentir dolor es lo que nos da superioridad moral, y aceptar que la verdadera sanación no vendrá castigando a quien nos dañó.
Hay investigaciones que sugieren que practicar el perdón —incluso el perdón imaginado— muestra señales de reducción del estrés, menores niveles de cortisol y cambios positivos en la actividad cerebral. El perdón puede reducir el dolor y la presión arterial, fortalecer nuestro sistema inmunológico y contribuir a mejorar nuestro sueño en general. Así que el perdón no es solo una virtud moral: es un cambio fisiológico.
Pero, ¿qué pasa con esa respuesta de amenaza y con evitar el dolor en el futuro? ¿Cómo podemos perdonar sin exponernos de nuevo al daño? Pues bien, aquí está una de las ideas más notables sobre el verdadero perdón: perdonar a alguien no borra la memoria emocional, pero sí cambia la manera en que el cerebro procesa esa memoria. Si has perdonado verdaderamente a alguien, entonces recordar el hecho aún puede causar tristeza o incomodidad, pero no activará la misma actividad cerebral asociada con la ira, la amargura o la venganza.
También es importante notar que el perdón no es lo mismo que la confianza. La confianza se gana con el tiempo y con la experiencia de que alguien es confiable. Pero el perdón es algo que podemos escoger —ya sea que la otra persona esté abierta o no al crecimiento, a la reconciliación o a reconstruir la confianza.
Entonces, ¿cómo perdonamos en la práctica? ¿Podemos simplemente convencernos de perdonar? Si alguna vez lo has intentado, sabes lo difícil que puede ser. Sabes que necesitas perdonar, pero tu cuerpo y tus emociones se encienden cada vez que piensas en la persona que te hizo daño. Pues bien, cada vez hay más evidencia científica y psicológica que respalda la idea de que el perdón debe ir más allá de una decisión racional.
Los recuerdos de daño no son solo ideas almacenadas, llevan consigo respuestas emocionales e incluso físicas intensas. El Dr. Robert Enright es conocido como “el padre de la investigación sobre el perdón.” En el corazón de sus estudios está esta verdad: el perdón no está completo hasta que la persona se mueve emocionalmente del resentimiento y el dolor hacia la empatía, la compasión y la liberación emocional.
Entonces, ¿qué hacemos cuando nuestra mente nos dice que debemos perdonar, pero nuestro corazón y nuestras emociones gritan que no podemos? Simplemente decir “te perdono” o decidir perdonar no es suficiente. De hecho, no podemos realmente elegir perdonar plenamente si ignoramos nuestras emociones o solo las reconocemos por encima.
La neurociencia y la psicología están empezando a validar lo que frases como “perdón de corazón” han expresado intuitivamente durante siglos: que el perdón verdadero no involucra solo nuestros pensamientos, sino también nuestras emociones, identidad, relaciones e incluso nuestro cuerpo. Y esta sabiduría antigua también nos invita a reflexionar sobre las implicaciones espirituales del perdón.
La ciencia apenas está alcanzando esta sabiduría muy antigua. Y si el perdón puede reconfigurar el cerebro, ¿qué más puede hacer?
U.11 / Explicación Spanish
El Cristianismo no se trata de ser perfecto. Se trata de ser perdonado. Los discípulos de Jesús no son perfectos, sino perdonados.
VerU.11 / Podcast Spanish
Dios es el único que realmente puede perdonarnos y restaurarnos. Y Dios le ha dado esta autoridad a la Iglesia para ayudarnos en nuestro camino hacia el cielo.
VerU.19 / Explicación Spanish
Cuando te sientas movido por el Espíritu Santo, no tengas miedo de buscar sanación y perdón a través del Sacramento de Reconciliación.
Ver¡Mantente al día con los estrenos de videos, anuncios, y mucho más!
Al enviar este formulario, usted acepta recibir correos electrónicos sobre Real+True y otros proyectos de OSV.