Transcripción
LD: Al leer la Biblia, puedes notar que se repiten ciertos números en diferentes momentos. Por ejemplo, encontramos los 40 días en el desierto, los 4 ríos del Edén, las 60 murallas en el Templo de Salomón y los 153 peces en la pesca de Pedro. ¿Por qué los autores se preocupan por entrar a tanto detalle? ¿Tienen estos números alguna importancia especial?
Betty: Jesús seleccionó a 12 Apóstoles para que lo siguieran, pero también hubo otro momento en el que escogió a 72 discípulos y los envió a la misión.
Esos números usados por Jesús son muy significativos.
LD: En el Antiguo Testamento, Moisés seleccionó a 72 ancianos para representar a las tribus de Israel. Además, entre las 12 tribus, Dios eligió a los Levitas para que le sirvieran como sacerdotes.
Betty: El sacerdocio levita fue establecido con el propósito de proclamar la Palabra de Dios y restablecer la comunión con Él a través de sacrificios y oraciones. El servicio de los levitas y la institución de los 72 discípulos de Jesús, son indicativos del cumplimiento de la Antigua Alianza a través del ministerio de Jesús.
LD: En la Nueva Alianza a través de Jesús, el sacerdocio es llevado a su cumplimiento. Jesus es el único sumo sacerdote. Es la Palabra de Dios hecha carne, y Su sacrificio nos salva de una vez por todas, y restaura nuestra comunión con Dios. Incluso después de su ascensión al cielo, estas dos funciones continúan en la Iglesia. Y hay dos maneras en las que nosotros – los fieles – participamos en el sacerdocio de Jesús.
Betty: Por nuestro bautismo, todos somos bautizados en el sacerdocio de Jesús, y esto es llamado el sacerdocio común. Común en este caso no quiere decir ‘ordinario’ sino ‘compartido’ – es común porque se comparte por todos los bautizados. Pero también hay un sacerdocio ministerial, en aquellos que reciben el sacerdocio por el sacramento de las Órdenes Sagradas. A través de estos sacerdotes, Jesús continúa su ministerio sacerdotal. Los sacerdotes proclaman la Palabra de Dios y ofrecen el sacrificio de Jesús en la Misa, y nos ofrecen la comunión con Dios por los sacramentos.
LD: Dos de los siete sacramentos son llamados “Sacramentos al Servicio de la Comunidad”: y son el Matrimonio y las Órdenes Sagradas. Por el sacerdocio ministerial recibido por el sacramento de las Órdenes Sagradas, Cristo está presente en la Iglesia como cabeza de su cuerpo, pastor de su rebaño y sumo sacerdote.
Betty: Jesús ordenó a los Apóstoles como sacerdotes para llevar su ministerio. El sacramento de las Órdenes Sagradas configura a un hombre con Cristo con un sello eterno. Solo un obispo puede dar este sacramento, así como los Apóstoles llamaron a otros hombres al ministerio.
LD: Por el sacramento de las Órdenes Sagradas, un hombre recibe la autoridad de actuar como representante de Cristo en la tierra. Así como en la Antigua Alianza, hay una jerarquía y estructura en el sacerdocio. Hay tres grados del Sacramento de las Órdenes Sagradas: Obispo, Sacerdote y Diácono.
Betty: Este sacramento imparte un sello, y tiene un grado respectivo al papel del ministro. Los obispos enseñan y gobiernan la Iglesia, son los sucesores de los apóstoles, y solo ellos pueden impartir todos los sacramentos.
LD: Los sacerdotes asisten al obispo compartiendo el sacerdocio de Jesús, predicando la palabra de Dios y gobernando junto con el obispo. Ellos pueden celebrar todos los sacramentos excepto las Órdenes Sagradas, y así es como son colaboradores del obispo.
Betty: Los diáconos ayudan al obispo sirviendo a sacerdotes y obispos en el altar, y sirviendo como ministros de la caridad. Los diáconos pueden bautizar y ser testigos del sacramento del Matrimonio.
LD: El sacramento de las Órdenes Sagradas sucede cuando un obispo impone sus manos en un hombre, y reza una oración específica para el derramamiento del Espíritu Santo.
Betty: Los sacerdotes tienen un papel único en la Iglesia, son los pies y manos de Jesús. Nos permiten recibir los sacramentos y escuchar la Palabra de Dios proclamada hoy. Jesús sigue enviando a hombres a proclamar el Evangelio y servir a su pueblo. Hoy en día, el ministerio de Jesús continúa a través de sacerdotes de la Iglesia, y continuará hasta el fin de la historia. Sus sacerdotes enseñan, santifican, y nos guían a todos en la Iglesia. Por el sacramento de las Órdenes Sagradas, los sacerdotes continúan con el ministerio de Jesús, hasta que Él vuelva.